El Ciruja de las Letras
Por Rafael Flaiman
Gabriel Abate tiene 82 años, trabaja como recuperador de residuos en el basural local y fue uno de los testimonios más conmovedores del programa de televisión Sub_SP Relatos de una Ciudad Oculta, donde relató cómo recolecta, guarda, lee y relee los libros que encuentra entre la basura de la que come.
Desde ese momento, recibió algunas ayudas, muchas promesas y hasta un llamado de atención gubernamental.
Frente a su rancho, en La Tosquera, se está construyendo una biblioteca para todo el barrio, que será además su nuevo hogar. En la sede de Verde Esperanza, 25 de Mayo 870, se reciben donaciones para la biblioteca de Gabriel.
Gabriel lee El sol está saliendo por el este sampedrino. Si uno mira desde el centro, ese sol está saliendo desde la zona del basural a cielo abierto, donde se depositan los residuos urbanos para su posterior desaparición, vaya a saber Dios en qué condiciones. Mientras ese sol comienza a calentar las bolsas llenas de lo que tiramos, una flaca sombra abandona un ranchito de cuatro latas -“Mis cuatro eles”, dirá él-, sin luz, sin gas, sin agua, donde estuvo hasta las cuatro de la mañana, alumbrado por una vela, leyendo La Gran Aldea, de Lucio López, que encontró entre comida, cartón, plástico y pañales en el basural. Su nombre es Gabriel, cuenta desde el 8 de abril con 82 años, viudo desde los 22, cuando su esposa dejara este mundo junto a las gemelas que no llegó a parir. Cubre el centro vacío de todo pelo en su cabeza con una gorrita con visera que resguarda sus ojos del sol, aunque no del humo constante que producen las quemazones de residuos en el basural. Gabriel camina las cinco o seis cuadras que separan su rancho del basural. Allí revolverá a mano limpia las bolsas que los camiones apilan por doquier en busca de cartón, papel, vidrio, metal, plástico, los que venderá a algún acopiador que bajará los precios otra vez porque cada día son más los hombres, mujeres, niños y ancianos que encuentran todos esos materiales entre los desechos. Y entre los elementos que le darán unas monedas para poder comer, Gabriel juntará también mamotretos de hojas que no entregará a ningún acopiador por precio alguno: libros. En su rancho de cuatro latas, Gabriel tiene, por sobre su cama, una pila de libros que lee y relee bajo la luz de unas velas que encuentra en el basural o compra cuando puede; lee: historia de la humanidad, novelas, cuentos, poemas, periódicos… Gabriel lee, alimenta lo que él llama su vicio, con gran esfuerzo de su vista que apenas le responde. Alguna vez Gabriel fue jornalero, desde su juventud cuando vivía en Río Tala. En una de esas jornadas en los montes vio en un galpón varias pilas de libros por los que no pudo menos que preguntar. Cuando le dijeron que eran para tirar, rogó al chofer del camión que transporta a los peones rurales como ganado desde el sindicato al campo y de vuelta, que por favor le permitiera cargarlos. Logró convencerlo y bajó en el cosmopolitan una importante cantidad de libros que donó a una biblioteca que funcionaba al lado. Esos libros hoy reposan en Villa Dipietri, aguardando algún otro enamorado de la lectura que los rescaten del deterioro irreversible. Y mientras, Gabriel lee. Camina por la Feria del Libro de Semana Santa extasiado, triste por recordar que los dos pesos por día con que lo beneficia el Plan Más Vida para la Tercera Edad no le permiten el lujo de la letra impresa, ni en librerías ni en bibliotecas. Pero Gabriel lee, sigue revolviendo basura y rescatando de allí sueños de tinta, esos mismos que sueña cuando las historias que lee no están completas y su asombrosa y despierta mente de 82 años hilvana para darle cierre. Gabriel lee, rescatando de la muerte unas vidas que le devuelvan la que este mundo impío le ha quitado. Gabriel lee, tan sólo, y nada menos.
Gabriel, sé más discreto
Gabriel Jorge Abate fue protagonista de la emisión número dos del programa de televisión Sub_SP, Relatos de una Ciudad Oculta, que parte del equipo de Implosión puso en pantalla en el canal local. Esa emisión del programa se dedicó a retratar la situación de los trabajadores del basural. La estrella del programa fue Gabriel, quien no tuvo reparos en contar su situación y la miseria en que se encuentra.
Entre otras cosas, Gabriel acusó a la Asistente Social Marta Perret, Secretaria de Desarrollo Humano de la Municipalidad de San Pedro, de prometerle personalmente unas chapas para poder construir un baño en su ranchito; habló acerca del cierre del comedor de la zona de La Tosquera, donde él y muchos hombres, mujeres, niños y ancianos obtenían una ración diaria; contó cómo le negaron la bolsa del SAF por ser un hombre solo y su situación de beneficiario del Plan Tercera Edad, de 120 pesos bimestrales.
A los pocos días, Gabriel fue convocado a las oficinas de la Secretaría citada, donde la mismísima Perret lo increpó sobre su testimonio televisivo, diciéndole que debería haber sido más discreto, que ella personalmente lo había ayudado en varias ocasiones, que el comedor se cerró porque había muy poca gente que asistía a comer; “Incluso me dijeron que debería agradecerles la comida que me habían dado mientras el comedor existía, a lo que yo les dije que eso no se hace, echar en cara un plato de comida a un anciano, por favor”, relató Gabriel en la redacción de Implosión, donde estuvo mirando el programa, festejando su cumpleaños con torta y mates, y eligiendo libros de nuestra biblioteca para leer en su casa.
De la misma manera, por esos días, un coche fue hasta el rancho de Gabriel a buscarlo desde el Bloque de Concejales Justicialistas. Lo llevaron a las oficinas del bloque, lo felicitaron por su testimonio, y le prometieron lentes, luz, cocina a gas y garrafa, chapas y los trámites de jubilación. Las mismas cosas fueron prometidas por Perret en Desarrollo Humano, aunque antes de que Gabriel no aceptara el reto y se marchara, no sin antes asegurarles que nada de lo relatado en Sub_SP carecía de estatuto de verdad.
Libros para Gabriel
Desde que apareció en el programa de televisión, Gabriel recibió promesas y ayudas: se está tramitando su jubilación y el oftalmólogo Marceillac se comprometió ante Implosión Web y miembros de la ONG Verde Esperanza a actuar profesionalmente para que Gabriel tenga sus lentes, que serán abonados por vecinos solidarios. Asimismo, le fue donada una garrafa, un anafe, frazadas, ropas y libros.
Asimismo, un grupo de jóvenes ligados al Frente para la Victoria se comprometió por aquellos días a reunir materiales y construir una biblioteca en el barrio La Tosquera. Hoy los cimientos ya están puestos, y la construcción está en marcha. Se construirá frente al rancho de Gabriel, y será además de biblioteca, el hogar del anciano, quien asumirá la responsabilidad de coordinar el primer espacio público de lectura en la zona.
Para la creación de la biblioteca, la ONG Verde Esperanza recibirá donaciones en su sede de 25 de Mayo 870. Además de libros, pueden acercarse ropa, frazadas, alimentos no perecederos, etc.
Comments
¡Gracias a Gabriel por existir!
Gustavo Camacho
http://necesaria.blogspot.com