Elogio de la Crítica (o sobre el periodismo ante las próximas elecciones)
Por Rafael Flaiman
A cuatro meses de las elecciones, aparecen discursos, públicos y no tanto, sobre las distintas partes involucradas en la disputa electoral, una disputa que girará indefectiblemente en torno a la continuidad o no del Intendente Barbieri al frente de la Municipalidad de San Pedro. Barbieri está lanzado para obtener su tercer mandato y enfrente tiene por un lado a Rotundo, que representa, parece, la tan buscada unidad entre las agrupaciones de signo peronista, y por el otro a un Germán López que representaría al radicalismo nacional versión UNA (coalición Una Nación Avanzada) que propone la fórmula presidencial Lavagna-Morales, recordemos que Barbieri es un radical “margarito”, como se conoce a los aliados de la ex diputada Stolbizer, quien pretendía ser candidata a gobernadora de Buenos Aires en las listas de Carrió y Lavagna, cosa que le fue negada rotundamente por la UCR, por lo que iría como candidata por cualquier fuerza que le permita poner su nombre(1). Otros candidatos lanzados y pequeñas facciones que no han definido candidaturas no representan más que la posibilidad de sumar o restar en la disputa entre esos candidatos. La aparición en la web de blogs y cadenas de mails sampedrinos apoyando y criticando a uno u otro nos lleva, al menos, a dos reflexiones: 1) Implosión ha publicado en su versión impresa más de una opinión respecto de la publicación anónima de información, proponiendo la necesidad imperiosa de hacerse cargo con nombre y apellido de las cosas que se dicen, incluso en medios donde notas fuertemente marcadas por opiniones particulares sobre determinados temas aparecen sin firma, es decir, expresando la opinión del medio, esquivando reconocer el carácter subjetivo de lo publicado. 2) Los espacios web tipo bitácoras, blogs, ofrecen la posibilidad, como este mismo, de ejercer la práctica de la opinión y la información libremente. Por supuesto que uno puede hacer con ello lo que desee: puede, como Implosión web se propone, publicar opiniones, información, investigaciones periodísticas, haciéndose cargo de lo que publica y ejerciendo la práctica periodística; o bien puede tirar una consigna cualquiera, proponer apoyos o críticas a tal o cual cosa, dejarlo correr, esperar que la gente se sume, sin firmar, pero también haciendo otra cosa, no periodismo. No está mal, diariamente recibimos cientos de cadenas de mails con opiniones sobre miles de temas, algunos cumplen con el requisito de la noticia: ser verosímil y contar con documentación y/o testimonios que lo fundamenten, la información ha sido debidamente chequeada y se han cruzado la mayor cantidad de fuentes posibles; otros no son más que un juego de la opinión libre, pero que no pueden -ni deben- ser tomados en cuenta para el análisis de la realidad en la que vivimos más que como rumor, sospecha, trascendidos, a lo sumo como disparador para la práctica periodística. EL blog es un espacio donde se puede decir cualquier cosa, a menos que su autor reconozca su carácter periodístico, lo que implica al menos el respeto por algún tipo de ética periodística. Y aquí va en juego la sinceridad y honestidad intelectual de quien publica, no sólo en blogs, sino también en medios periodísticos reconocidos como tales. Los medios de comunicación masiva de corte periodístico –periódicos, diarios, revistas, radios, programas de televisión, sitios web dedicados al periodismo, los comerciales y los sociales no comerciales- convidaremos, también, nuestras opiniones respecto de las elecciones de octubre, la continuidad o no de Barbieri y lo que vaya pasando en el camino: algunos escondidos bajo la neutralidad, repitiendo “un solo punto de vista bajo el ropaje deslumbrante y engañoso de la pluralidad infinita”, como escribiera José Pablo Feinmann; otros, sin disimulo, saldrán a la cancha con la camiseta bien puesta, a defender lo indefendible; nosotros hemos optado por la Crítica. Para contar qué es lo que criticaremos y por qué, una breve exposición acerca de qué entendemos por Crítica (2). Lo primero que se viene a la cabeza es la idea de crítica como objeción, reto hacia algo que se hace mal y debería hacerse mejor, esa que grita el hincha desde la tribuna, desde donde siempre se tiene razón. Sí, vamos a criticar en ese sentido a la gestión Barbieri, porque consideramos que muchos puntos de sus ocho años de gobierno no concuerdan con el modelo de ciudad que creemos mejor para todos los sampedrinos. Insisto en los verbos utilizados: consideramos, creemos… hablamos desde nuestro posicionamiento ideológico y con la honestidad intelectual necesaria para asumirlo sin vueltas. Somos, si cabe, un medio opositor, y lo asumimos, no tenemos por qué negarlo, nadie debería negar el carácter de sus opiniones. Una segunda posibilidad de crítica es aquella que la entiende como posibilidad de conocimiento, determinación de supuestos, límites, alcances, condiciones de posibilidad, siempre acerca de algo, que, en nuestro caso, son los ocho años del actual gobierno. También haremos esa crítica: queremos conocer y que el lector conozca cuáles han sido los alcances y límites del radicaliancismo barbierista, y tratar de analizar cuáles son las condiciones de posibilidad de que siga en el poder. La tercera de las formas de criticar es aquella del orden de la indignación, cuya labor esencial es la denuncia, como bien decía el más grande de los pensadores en el siglo XIX. Una crítica que, necesariamente, debe conducir a la praxis, a la acción transformadora, centrada en el distanciamiento del problema en cuestión con el fin de hacerlo propio en la conciencia. Y esa es la crítica que queremos hacer: una crítica que conozca a fondo el actuar del gobierno radicaliancista de Mario Barbieri durante ocho años, una crítica que tome posición sobre los intereses que esas políticas favorecen, y, por supuesto, una crítica que proponga nuevas miradas para que la posibilidad de transformación real de nuestra ciudad no sea sólo unas cuantas frases en los programas de gobierno de los candidatos, sino un imperativo a construir juntos, nosotros como medio y nuestros lectores como ciudadanos. El periodismo debe hacerse cargo de sus elecciones a la hora de contar la realidad y opinar sobre ella. Si mi pluma dice que en San Pedro no hay decisiones políticas para solucionar el problema de la clínica oftalmológica con el CírCulo Médico -como escribí en el primer post de este blog-, es obvio que lo estoy diciendo desde mi posicionamiento y con mi análisis particular, y con la documentación necesaria que fundamenta mis opiniones. Y si otro medio dice que el proyecto de la peatonal es lo mejor que nos puede pasar como sociedad, mientras en los barrios hay diez mil personas con necesidades básicas insatisfechas, pues deberá hacerse cargo de las implicancias ideológicas que eso conlleva, y no disfrazar su discurso con pretensiones de neutralidad del ojo que mira o la pluma que redacta. Creemos firmemente que el deber del periodismo -y más aún del periodismo social/alternativo/popular/participativo- debe ser des-velar, quitar los velos que cubren las situaciones que impiden que nuestra ciudad avance hacia una más justa distribución de la riqueza material y cultural. Y el periodismo que haga lo contrario debería ser lo suficientemente sincero con la población y confesar que su condición de empresa lo inclina a defender intereses que pasan por los propios en términos económicos y corporativos. Existe algo mal llamado periodismo “independiente”. ¿Existe de verdad la independencia en una sociedad donde todo es mercancía, en una realidad mediática donde los medios cobran por ocultar información, donde el acceso a la información está vedado para algunos medios a pesar de la legislación vigente -de carácter constitucional- que protege ese derecho, donde el sinónimo de independiente es presentarse como neutral y no confesarle al público por qué el posicionamiento que uno tiene ante determinados temas?). Existe periodismo comercial y no comercial. Existe periodismo intelectualmente honesto y periodismo que oculta su pertenencia ideológica. Finalmente, existe periodismo opositor, oficialista, y entre ellos algunos matices. Queda claro que lo nuestro es periodismo opositor. Ojalá más medios -no sólo en San Pedro sino en el país entero- nos digan con todas las letras cuál es su posicionamiento ideológico; le hace falta al periodismo de este país, que vive de eufemismos. Aquel que le dé escalofríos, pues que se ponga el saco. Nosotros estamos dispuestos a no mentir, a no engañar con falsas propuestas de neutralidad aprendidas en malas películas norteamericanas o baratos manuales de periodismo también norteamericanos y también funcionalistas y también adalides de la lógica pensamiento único = verdad. No se puede ser neutral frente a la miseria del de al lado: te importa o no te importa. A nosotros nos importa, y mucho. (1) ver http://www.impulsobaires.com.ar/nota.php?id=22699 (nota del 13/06/2007). (2) ver A. Carpio, Principios de Filosofía; F. Engels, Feuerbach y el fin de la Filosofía Clásica Alemana; J. P. Feinmann, La Sangre Derramada; G. Hegel, Lecciones sobre la Historia de la Filosofía; I. Kant, Crítica de la Razón Pura y Crítica del Juicio; K. Marx, Crítica de la Filosofía del Derecho en Hegel; K. Marx y F. Engels, La Ideología Alemana; J. P. Sartre, Crítica de la Razón Dialéctica.