Opinión, desde México
Perspectivas de nuestro rumbo doce mil kilómetros al norte
Imagen: maxihumor.blogspot.com
Desde lejos, una visión del devenir del conflicto tras la implementación de retenciones móviles el pasado 11 de marzo. El gato encerrado tras el lock out. Complicidades históricas y actuales. Argentina en el concierto latinoamericano y mundial.
Desde Guanajuato, México
Exclusivo para Implosión web
“Si todos tuviéramos la oportunidad de vernos desde afuera, veríamos a un pueblo argentino en ebullición”.
La idea es mía. La escribí poco antes de que comenzara el conflicto agropecuario cuando traté de cerrar en un epílogo, un libro testimonial que se gestó en los últimos meses del año 2002 que pasé en Argentina. “La desesperanza parecía no agotarse nunca”. Algún día espero publicarlo. Es un buen ejercicio para la memoria revivir lo cotidiano de aquellos tiempos que afortunadamente hoy constituyen un relato en papel que no queremos volver a vivir ni a escribir, nunca más.
Insisto con que necesitamos aprender de la historia y correr el riesgo de contradecir a Platón para que no se repita. Yo no quiero volver a las recetas de leche de soja, puré de soja, milanesas de soja. No quiero que América Latina sea el proveedor de materias primas del mundo que expriman nuestro suelo, desmantelen nuestros bosques y quemen nuestras islas, no quiero que América Latina sea reserva estratégica de minerales de otros, solamente nuestra y por eso confío que aunque aún queda mucho por recuperar, estamos en el camino de la recuperación.
Desde Guanajuato
La ciudad en la que me toca vivir triplica demográficamente a San Pedro, cuenta con una sola radio que transmite conciertos de música clásica y noticias de radio Francia Internacional. Nadie sabe qué pasa en Guanajuato, parece que no pasara nada. Sin embargo, algunos meteretes sabemos que ahora en esta ciudad, capital del Estado, no falta el agua porque se trae de la Comunidad de Santa Catarina, un “pueblito agrícola” que en menos de dos años deberá cambiar su calificativo por el de “pueblito fantasma” ya que al traer el agua a la metrópoli, sus napas se agotarán rápidamente; algunos meteretes, sabemos también que había una cooperativa minera con un potencial de ciento cincuenta mil millones de dólares en oro y plata, cuyos siete administradores vendieron sin anuencia de la asamblea en siete millones de dólares, uno para cada administrador que a su vez eran quienes gobernaban. Pero parece que la gente de Guanajuato no sabe nada y cuando algunos meteretes se lo hemos querido contar, es un tema que no les interesa porque total ellos tienen las tortillas para la cena.
Todavía casi todos tienen las tortillas, porque el último año fue el único producto que aumentó el 10%, los demás, el aceite el 120%, la harina de trigo el 40%, la leche el 30%, el pan el 75%... no hay INDEC, ni gente que se junte para boicotear al tomate. La gente mira. Yo me desespero. No porque no me alcance, a mí me alcanza todavía, pero me preocupa que a otros no les alcance o peor que no se inmuten. Difícil de entender si pensamos que México también fue Zapata y la revolución de 1910 donde hasta las mujeres en esta sociedad machista llevaban miriñaques de armas bajo las faldas.
En contraste a esta apatía local, desde doce mil kilómetros de distancia, las voces argentinas me llegan con tenores de todos los calibres, metiéndose y opinando en cualquier tema que haga a la realidad nacional. En estos meses prima el conflicto agropecuario, que se me dibuja como una fuerza extraña tratando de torcer el rumbo que responde a las expectativas de quienes votaron por el Frente para la Victoria. Esta fuerza extraña se parece drásticamente a la que volteó al gobierno del pueblo de Salvador Allende en Chile, por sus objetivos y por su métodos; se asemeja al golpe de estado empresarial del 2002 en Venezuela y cuidado, no sea cosa que quieran hacer mercenario al gobierno como a los “chavistas” de Puente Llaguno; pienso que con claridad y coherencia con nuestra historia y nuestra actualidad tenemos que frenar esta maniobra que se sostiene en gran medida, por la cantidad de medios de comunicación que abundan en Argentina. Acá, la opinión pública no se haría eco de ningún suceso lejanamente semejante, no tienen cultura comunicativa ni la van a tener porque de momento no hay por dónde y quienes detentan el poder económico y político están estrechamente vinculados a los monopolios que manejan la prensa en todo el país. Abrir una radio en México es prácticamente imposible, lo digo por experiencia, porque tuve esta idea cuando apenas llegada me sentí huérfana del servicio de la comunicación mediática.
Las clases y la historia
Hay una clase social en Argentina y en casi todas las sociedades del mundo que se podría decir concluyentemente que no le importa más que el futuro de su descendencia; son la clase de gente que acepta sin cuestionamientos que los pobres están bien, que no todos pueden acceder a la universidad, que algunos pueden ir a la clínica pero otros tienen que ir al hospital y que el hospital tiene que ser de menor calidad que la clínica, que existen los privilegios que distinguen a los privilegiados. Esta clase de gente aduce que trabaja por su familia, para asegurarles el porvenir y no les da la cabeza para pensar que es más inteligente ver un país que por su propia fortaleza logre brindar a todos sus ciudadanos por igual las herramientas que aseguren ese porvenir. Es una visión sacrílega, sin embargo es a ellos a quien preponderantemente apoya la iglesia de Cristo y hay mil razones para explicarlo, la caridad que debe existir es una razón mística, si acabamos con los pobres entonces no podremos practicar la caridad, pero hay otras razones, como la propiedad privada. Acá, en México, cuando esos revolucionarios se dieron cuenta que no les quedaba ni tierra para sus tumbas, la iglesia tenía el 50% de la tierra y el otro 50% estaba hipotecado por la iglesia y los jornales no habían aumentado ni un peso desde la revolución de Hidalgo y Morelos ocurrida cien años antes, paradójicamente en estas mismas tierras ahora mudas, en las que hoy me encuentro. Qué contraste entonces con el Paraguay de antes de 1864 en que Argentinos y Brasileros con Uruguay a la cola dilapidamos. Paraguay era un país sin mendigos, sin analfabetos, que no tenía deudas, que crecía hacia adentro por su condición Mediterránea, que fabricaba sus propios barcos y sus propias armas en la fundición de Ibicuy. El 95% de la tierra era pública y se les daba a los campesinos a condición de laborarla. El comercio también era controlado por el Estado. Si podemos leer a través de la distancia y el tiempo, podemos responder adónde vamos y qué país queremos. ¿Queremos uno que se parezca al México de 1910, con algunos títulos de nobleza y una población descalza y hambrienta, o queremos uno que se parezca a Paraguay sin mendigos ni analfabetos? Podríamos hablar también de la Argentina. Hace poco comentaba cómo fue que los gauchos se convirtieron en fugitivos después de que Artigas había querido hacerlos propietarios con la reforma agraria en Uruguay. Los gauchos vagaban en la Pampa, comían reses y sólo tenían que entregar al propietario de la tierra el cuero, pero cuando se conoció que la carne podía conservarse con sal, el gaucho ya no podía cazar para comer y como no era propietario era reputado sirviente y debía llevar papel visado de que tenía un patrón si no quería terminar en los frentes de batalla. Los comerciantes del Río de la Plata crecían fervorosamente vendiendo la carne, el sebo, el cuero, sin impuestos, sin retenciones y comprando artículos lujosos venidos de Europa sólo para ellos y para su descendencia, mientras las rudimentarias industrias del interior desfallecían una tras otras y surgían los caudillos desesperados.
El gato encerrado
Desde que supe de las retenciones, dije y repetí, “están bien”. Un pueblo debe cuidar sus riquezas, ya basta de barcos cargados con paredes andinas donde el hierro aún no se ha quitado, ya basta de hacer lo que el mundo espera de nosotros, hagamos algo por y para nosotros mismos. José Martí decía. “El pueblo que compra manda, el pueblo que vende, sirve”. Podemos vender, sí, pero sin servir. No porque no seamos un pueblo servicial, si tenemos “la gauchada” en el ADN, “la gauchada” que nadie más tiene, pero también tenemos a los “boludos” y entonces ya que somos creadores de este significante, no nos dejemos engañar. No seamos “boludos”.
Los representantes del “campo” gritaban en principio por los pequeños productores y fue la primera demanda en ser atendida por el Ministro Lousteau, pero se ofuscaron con las retenciones, quieren que las quiten, no que las modifiquen. Hay muchos compromisos en el medio, compromisos con la cadena de intermediarios y compromisos con aquellos que necesitan que la Argentina sea un país sojero. El gato encerrado. No quitaron las retenciones, modificaron el esquema, de forma inteligente y conciliatoria, si hubiera dependido de una persona como yo, no hubiera cambiado nada, ellos siguieron con la medida. Muchos como los transportistas no se sabe bien por qué ni a quién apoyan. No queda claro. ¿Van a acompañar a sus patrones? ¿Les pagan el jornal por cortar la ruta? ¿Los amenazan con dejarlos sin trabajo? Van escribiendo el libreto a medida que se suceden los acontecimientos, ayer decían que paraban porque querían garantías de no ser detenidos con los camiones cargados; hoy dicen que no levantarán el corte hasta que no los dejen cargar; ¿cómo? ¿No era que ya habían cargado y lo que querían era garantía de poder pasar?
No puede ser que tiren los alimentos, que rieguen las banquinas con millones de litros de leche. Eso es un horror, visto desde acá o desde cualquier perspectiva. Quienes nos damos cuenta de tal abuso de avasallamiento de los derechos ajenos, de la dignidad o el respeto por la vida, no podemos permitir que eso pase. No hay combustibles, ¿no hay? ¿O es mejor exportarlo a 140 dólares el barril? ¿No hay? ¿O no están permitiendo el re-abastecimiento? ¿No balearon a un cisterna? ¿No los detienen en la ruta? Dicen que el combustible es caro aunque está subvencionado, pero que igual no hay. En EE.UU, hoy, el galón de gasolina supera los 4 dólares, entonces, ¿no está subvencionado en Argentina? Y si no hay… ¿quién tiene la culpa, si los mismos que reclaman que no hay no dejan pasar a los cisternas?
Torcer el rumbo
Quieren torcer el rumbo. Lo ha dicho textualmente el Pte. de la Sociedad Rural de San Pedro: “Ya no estamos peleando por las retenciones, sino por un modelo de país”, torcer el rumbo, porque si hoy se aplica esta retención que ya explicó el gobierno cómo va a funcionar y para qué va a servir, en la próxima cosecha no podremos ofrendarle al mundo toda la soja que necesita y que si hacen el ejercicio de fijarse en las alacenas de sus cocinas, encontrarán entre los ingredientes que componen los más variopintos productos, como el chocolate, que además debe llevar cacao, supongo… La política agropecuaria implementada redituará no sólo en ingreso monetario sino también en mayor diversidad, seremos un país que tendrá alternativas en casos de emergencias propias o del mundo, alternativas alimenticias, y también tendrá dinero.
A la gente que representa al agro, no sólo no le preocupa la injusticia social y una solución radical que no sea un remiendo de pan para hoy y hambre para mañana, sino que además carece de esa solidaridad para con el suelo o la naturaleza de la que viven y se mantienen, a ellos, en estos momentos intuyo desde doce mil kilómetros de distancia y con un esfuercito de miopía, les preocupan intereses más graves, porque han incurrido en inversiones altísimas más como prestamistas que como prestados, han hecho uso de la usura con las plantaciones prometiendo a ahorristas de todos los tamaños unos intereses que ahora no van a poder pagar. Además, hay gato encerrado. Si fuera sólo por su propio interés ya hubieran vuelto a trabajar, ya todos sus reclamos fueron respondidos.
Soberanía alimentaria
El mundo necesita alimentos que nosotros producimos, necesita biocombustibles cuya materia prima nosotros también podemos venderles. EE.UU cae en picada y millones de chinos abren sus fronteras a la economía global con una demanda increíble. ¿No será que se quieren aprovechar de nuestras riquezas, explotarlas como si les fueran propias, creyendo que Argentina y Latinoamérica son y serán países baratos sino gratis? En un manual escolar, “Introducción a la geografía”, por David Norman, que se usa en EE.UU, enseñan que la Amazonia no es brasilera, sino que a mediados de los 80’s se ha constituido la “Primera reserva internacional de floresta amazónica”, que pasó a ser responsabilidad de los EE.UU y la ONU debido a que está cercada por países irresponsables, crueles, autoritarios, reinos de violencia, tráfico de drogas, ignorancia y de un pueblo sin inteligencia y primitivo. (1)
¿Qué dirán de Mazaruca, Lechiguanas donde marines suelen realizar ejercicios militares?
Hay países más sumisos o más ingenuos, los que creen que la inversión o invasión extranjera es benévola y ante la cual hay que dar más dádivas que exigencias. Ya pasamos por eso. Ya regalamos hasta lo que no teníamos, nos lo regalaron sin que nos diéramos cuenta y muchos nos tuvimos que ir a “pata-cones”, ahora que sabemos, que nos dimos cuenta, no podemos permitir que nuestra soberanía se nos vaya de las manos. Es nuestra, vamos a administrarla en beneficio de todos. Estoy de acuerdo. (2)
Quizás pensaron que Cristina Fernández porque es mujer iba a ser “manejable”, todavía hay un grupo de gente, un grupo, con la soberbia y la ignorancia suficiente para pensar que otra gente es “manejable”, tal como dijo el candidato a Pte. de los EE.UU (11/06/08), Barak Obama, respecto del Pte. Chávez: “Chávez es una amenaza pero manejable”, haciéndose la película en la casa blanca, sobrestimando a sus compatriotas que no permitirán un presidente negro.
Con la economía de EE.UU en franca bancarrota, casi todo sigue valuado en dólares; el dólar baja, en México, llegó a costar más de 11 pesos mexicanos y ahora cuesta 10 y en Argentina hoy cerró a 3.05; un dólar que en sus buenos tiempos y en nuestro “default” había llegado a 4 pesos argentinos. La soja, si se la guardan, la van a terminar vendiendo a un dólar de 2.50 pesos, a este ritmo…
En esta batalla que ha polarizado a la ciudadanía, si “ellos” ganaran, en realidad los que habrían ganado serían otros, ninguno sería argentino, pero como ya tenemos suficiente experiencia, nuestro pueblo ha aprendido a meterse, tiene con qué y conoce sus derechos, no permitirá que el proceso social en Argentina se estanque a la vera de las rutas, sabe que cuenta con las herramientas legales para impedirlo y no se calla. Desde la ciudad de la apatía en que no sólo hay momias en los museos, todos los días leo, escucho y me sumo al grito y a la lucha por un país igualitario y una América Latina integrada, a través de las palabras que nuestros múltiples medios de comunicación reproducen sin objeciones.
*Docente, periodista y escritora sampedrina residente en México.
Notas:
(1) Since the middle 80's the most important rain forest of the world was passed to the responsability of the United States and the United Nations. It is named as FINRAF (Former International Reserve of the Amazon Forest) and its foundation was due to the fact that the Amazon is located in South America, one of the poorest regions on earth and surrounded by irresponsable, cruel and authoritary countries. It was part of eight different and strange countries, which are in the majority of cases, kingdoms of violence, drug trade, illiteracy and a unintelligent and primitive people. (Negritas de M. T.)
(2) Que hay que recuperar todo el petróleo, no hay duda, ENARSA es un paso, hay que seguir andando, mientras tanto en México se está discutiendo blanquear la privatización que de hecho ya existe en manos de multinacionales extranjeras, pero acá la gente no lee, no participa, no da pelea y no va haber piquetes porque el galope del caballo de Zapata no tiene micrófono disponible en los medios nacionales.
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